El término Mashiac que proviene del hebreo Māšîaḥ significa “ungido” y tiene que ver, sin duda, con la manifestación indiscutible de la Voluntad divina que expresa su favor hacia un hombre, para designarlo en funciones especiales, escogidas por Él. No es un nombre es una acción.
Yahshua que significa Yahweh Salva (o la salvación de Yahweh), también es una exposición clara de Su Perfecta Voluntad; porque Dios ha decidió salvar al hombre (es decir el género humano). Esto es irrevocable, y no hay alguien que pueda impedirlo (bueno sí, el hombre mismo por el pecado). Mashiac significa la expresión externa (sin duda con una base interna, por la presencia de la Ruach Ha Kodesh, que lo invoca en implementa) de esa decisión del Padre de salvar a la humanidad.
EL nacido entre los hombres, concebido en el vientre limpio de una mujer limpia, por la acción del Espíritu Santo, fue el escogido del Padre para llevarlo a cabo. Así pues Dios le dio un Nombre que es sobre todo nombre (Yahshua; Yahweh salva) (Fil 2.9), y además le plenó con su unción santa. No es que Yahshúa esté lleno del Espíritu Santo, es que Él es el Espíritu Santo. No es que Dios envió a la persona de Su Hijo, sino que Él mismo se hizo hombre en Yahshúa, para salvarnos.

JESUCRISTO, que en su forma original es Yahshúa Ha Mashiac significa “Yahshúa el ungido de Yahweh”. Él fue ungido por Dios para un propósito muy especial: Salvar a los hombres. Para eso vino (y para dar testimonio a la verdad), deshaciendo las obras del diablo, quien también siendo hombre destruyó al hombre a través del hombre (Adam significa eso, hombre) mismo.Acostumbrarnos a llamar al Salvador de la manera castellanizada (JESUCRISTO) y no en su versión original, nos aleja de la verdad escatológica. Pero es que además corremos el riesgo de aceptar conceptualmente a Yahshúa Ha Mashiac como un nombre, y no como una verdad imponente y determinante.

Dios mismo se hizo hombre en su manifestación a través de su Verbo Creador, y le dio un Nombre: Yahshúa y le dio una función: Salvar al hombre y para eso le ungió. El Hijo es el “ungido” y Dios dijo: Este es mu Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 17.5). El mismo Señor Yahshúa dijo, leyendo a Isaías 61.1: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Yahweh…” Así que no hay duda.

Cuando el Señor nació (Lucas 2.11) el ángel le dijo a los pastores: “.. os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador que es Cristo el Señor…” Cristo es en griego lo mismo que Mesías en hebreo, el ungido. Así que de esta manera los cielos declaraban que había nacido el “ungido”, el Salvador. Para eso Dios se hizo hombre, para salvarnos.
No es un Nombre, es le Voluntad expresa de Dios en sí mismo