domingo, 26 de julio de 2015

LA RESURRECCIÓN Y EL ARREBATAMIENTO. (Parte 4)

1 a los tesalonicenses 4:16, 17 dice: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”.
Pongamos atención acerca del capítulo 19 de Apocalipsis. Los versos ubicados entre el 1 y el 8 dan cuenta del momento cuando Dios es alabado, por causa de la condenación a la gran ramera. Allí dice: “!!Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro;  porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella.
Veamos que a la gran ramera se la acusa de:
A.      Corromper a la tierra con su fornicación.
B.      Ha derramado la sangre de los siervos de Dios.
En el capítulo 17 dice: “Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación”. (v. 1,2). Dos elementos de interés encontramos acá:
A.      Quienes han fornicado con la gran ramera son los reyes de la tierra
B.      Quienes se han embriagado con el vino de su fornicación son los habitantes de la tierra. Estos según Ap. 17:8 “…son los que no están escritos desde la fundación del mundo, en el libro de la vida…”
Luego el verso 5 nos muestra como la gran ramera se identifica con “Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra”. De tal manera entonces que Babilonia es la madre de la gran ramera, y también es la fuente generadora de toda inmundicia sobre la tierra.
LA GRAN RAMERA ES LA CULPABLE DE LA MUERTE DE LOS SANTOS: El verso 6 dice: “Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro”. Esto ya lo habíamos establecido como conclusión en la parte B, al analizar los versos 1 y 2 de Apocalipsis 19.
DIOS REINA: Ap. 19:6 dice: “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: !!Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!”. Esto pone de manifiesto que Dios ha tomado el control en la tierra, pero no el Padre, sino el Hijo.  Esa es la razón de la alabanza. Después de miles de años cuando Satanás había estado sobre la tierra, engañando a las gentes, y poniendo en peligro la salvación de los escogidos, ahora, ¡por fin! ha sido derrotado y Dios Reina sobre la tierra.
Este momento lo relatan Isaías 11 (v.9) y Habacuc 2 (v.4). “porque la tierra será llena del conocimiento del  Señor, como las aguas cubren el mar”.
LA CENA DE LAS BODAS DEL CORDERO: El verso 9 de Apocalipsis 19, dice: “Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”. Estos son los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.
EL LIBRO DE LA VIDA: Apocalipsis 13:8 dice que los que adorarán a la bestia son aquellos “cuyos nombres no están inscritos en el libro de la vida del Cordero, el cual fue muerto desde el principio del mundo”. Al final de todos los tiempos, justo cuando esta tierra y estos cielos vayan a ser destruidos, los muertos que no fueron parte de la primera resurrección serán juzgados. Su nombre será buscado en el libro de la vida (Ap. 20.12), y al no ser hallados serán arrojados al lago de fuego (Ap. 20:15). 
El Señor anuncia que quienes serán borrados del libro de la vida son aquellos que:
1.       Soporten el tiempo de la prueba de la gran tribulación (Ap. 3.5)
2.       Cambien, disminuyan o añadan a las palabras de la profecía (Ap 22.19)
3.       Quienes hacen abominación, hablan mentira o constituyen una “cosa sucia” (Ap 21.27)
Apocalipsis 21.27 declara que el libro de la vida es del Cordero. Con lo cual queda claro que el Señor mismo es el libro de la Vida.
LA SEGUNDA VENIDA: El primero en salir es el Señor quien viene con ropa teñida en sangre, que no solo habla de Su Preciosa Sangre derramada en el momento de su muerte, sino también de toda la sangre derramada por sus siervos, quienes han sido muertos por la gran ramera.
Él viene acompañado de un mil millonario ejército de ángeles vestidos de lino finísimo, quienes son su séquito.
PERO ANTES DE ESTO: Apocalipsis 14:7 dice: “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,  diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”. La hora del juicio es. Este momento debe corresponder al momento cuando son desatados los ejércitos celestiales y caen sobre la tierra, con toda la ira de Dios en ellos.  Ap. 19 1 dice: “!!Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro; porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella”.
Según Lucas 21:25 nos muestra algo de eso: “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas”. (Lucas 21:25,26). Lo que cuenta Lucas acá es el juicio en contra de los perversos de la tierra, quienes desataron su furia en contra de los santos. Es la ira de Dios en contra de Babilonia la grande, la madre de todas las rameras, y en contra de la gran ramera.
El verso 27 de Lucas 21 nos dice que el Señor regresa después de que las señales en el cielo, comiencen a suceder. Joel 2:30,31 nos dice: ”Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre y fuego, y columnas de humo.  El sol se tornará en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso del Señor”. Pedro quizá confundido por la situación de persecución que vivía la iglesia de aquel momento, hablo de esta escritura tomándola para aquel instante.
Pero la que más se acerca es Apocalipsis 6:12. “Y miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí fue hecho un gran terremoto; y el sol se puso negro como un saco de cilicio, y la luna fue hecha toda como de sangre,  y las estrellas cayeron sobre la tierra; como la higuera echa sus higos cuando es movida de gran viento”.
EL JUICIO PARA LA IGLESIA: Tres ángeles aparecen acá en Ap. 14. El primero anuncia el juicio de Dios; el segundo da a conocer que el evangelio eterno será predicado (este anuncio no es el mismo que ha sido hecho durante la gracia, sino que este anuncia el reino verdadero que ha de ser iplantado sobre la tierra. Esto porque un reino falso fue anunciado por Babilonia. EL tercer ángel anuncia a todo el mundo, que no deben honrar a la bestia sino a Dios.
De tal manera que estos tres anuncios se hacen durante el tiempo del fin, y es para la iglesia, y para todos aquellos que quieran oír. “Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en la frente o en su mano, él también (porque esto está preparado para el diablo, sus demonios y todo aquel que no esté anotado en el libro de la vida) beberá del vino de la ira de Dios. Lo de beber del vino es porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación (Ap. 18. 3)   Si han bebido el vino de Babilonia, entonces beberán del vino de Dios.
LA SIEGA: Apocalipsis 14:14-20 habla del momento del levantamiento. Habrá un levantamiento para honra y otro para deshonra. Recordemos las palabras de 1 de Tesalonicenses 4:16, 17. “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”. La voz de mando, como ya hemos dicho en estudios anteriores es la voz del Señor Jesús, tal y como dice Juan 5:28: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz y  los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.
Luego es la voz de arcángel. Esto lo encontramos en Apocalipsis 14:15-19 “Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada.  Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios”. Esta no es la resurrección, sino el tiempo del arrebatamiento.
Fijémonos en algunas cosas:
1.       que aquel que parece un Hijo de Hombre no viene sobre el caballo blanco como lo presenta Ap. 19, sino que está sentado en una nube, lo cual podría indicar un evento previo. Aún no es la Venida, sino unos momentos antes.
2.       El trigo que es segado aún no se le indica un lugar de destino. Solo se dice que ha sido segado.
3.       Las uvas que son vendimiadas son llevadas al lagar de la ira de Dios. No se indica un lugar aún (por ejemplo el infierno), sino que se llevadas adonde serán pisadas. Al ser pisadas producen vino, el cual se transforma en el vino de la ira de Dios.
EL CIELO SE ABRE: Este es el instante del regreso. El cielo se descorre para permitir la salida del Rey de reyes, y detrás de Él todo su séquito de ángeles. Esta escena la describimos en Apocalipsis 19. El Señor viniendo en los cielos con todo su ejército es visto de los hombres, que se rebelaron en contra de Él. Apocalipsis 6:15 – 17 dice que los poderosos de la tierra se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero;  porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?. Pero Apocalipsis 19:19,20 dice: “Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.  Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.
Pero un cos interesante es lo que sucede con las aves de los cielos. “…un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios,  para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.

Las aves a que se refiere este pasaje son los cientos de miles o millones de santos que ascienden por los cielos en momentos del arrebatamiento. Son los que fueron perseguidos, encarcelado, matados de hambre o de látigo, o les cortaron la cabeza, que habiendo vencido a la bestia son levantados, para encontrarse con el Señor (1 Tes 4:

viernes, 17 de julio de 2015

LA RESURRECCIÓN Y EL ARREBATAMIENTO (Parte 2)

En esta carta de Pedro están contenidos hermosos misterios, de los cuales ya hemos hablado. Uno que define perfectamente lo que venimos diciendo es lo siguiente: “A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.  Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios (1 Pedro 4:4-6).
Lo que venimos sosteniendo es que la resurrección se produce primerísimamente (la palabra griega “proton”, es un adjetivo en grado superlativo, en un lugar en el que nada hay antes): es decir antes de todas las cosas, al sonido de la voz del Señor. Esta resurrección será de todos los que murieron en el Señor, pero algunos lo harán para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua, como dice Daniel (o como dijeron el mismo Señor Jesús y Pablo ). Pero eso sí, todos los que murieron en el Señor resucitarán. También hemos dicho que cada grupo (los justos e injustos) resucitará ante la voz del ángel (o arcángel, como dice 1Ts 4:16,17).
El tema que quizá pasa desapercibido de la lectura de Pedro, es que todos los que son de Cristo deberán estar en carne para ser juzgados. El propósito es que este juicio sea en carne, para  vivir en el espíritu. Leamos nuevamente lo que dijo Pedro: Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. Es decir que el propósito del Señor cuando bajo a las partes internas de la tierra, donde se hallan los muertos fue para predicarles el evangelio, y que de esa manera estuviesen preparados para la resurrección, para juicio.
De tal manera que todos los que hicieron lo bueno, y los que hicieron lo malo, resucitarán para ser juzgados. La iglesia de Jesucristo no ha entendido esto, debido al carácter de triunfalismo que le ha enseñado sus (falsos) profetas, pastores y maestros.
El movimiento modernista de la iglesia contemporánea, que comenzó hacia finales del siglo XIX e inicio del XX, se ha caracterizado por una actitud de triunfo, basado en enseñanzas de hombres, y no por supuesto en las propias Escrituras. Es así que desde R.J. Rushdony (el forjador de la doctrina del dominionismo o Reino Ahora), la iglesia ha estado inmersa en un estado de encantamiento o hipnosis colectiva, que no le deja ver la verdad. Las enseñanzas de Rushdony contemplan la negación de la gran tribulación, así como el reino milenial. Para esta iglesia (que sigue sin saber las doctrina de Rushdony), el Reino ha comenzado ahora.
Así que muy lejos están de aceptar una resurrección para juicio, como está escrito. Las palabras de Pedro demuestran que él creía que la iglesia ya había entrado en la tribulación final, de la cual el Señor les había hablado. ÉL dijo: “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración” <1 4:7="" pedro="">. El consejo de Pedro era mantenerse limpios y en oración.
Pablo también creía que la iglesia de su tiempo había entrado en la persecución final. En el texto que hemos citado de 1 Tes 4:17 el dice: “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos…” Ves?, Pablo creía que él quedaría vivo para cuando el Señor apareciera en las nubes. En esta primera carta a los Tesalonicenses Pablo les dice: “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo…” (1 Tes 1:6).Él, al igual que Pedro (y seguro que los otros discípulos) estaba convencido que el tiempo del fin había llegado. Pero en la segunda carta, Pablo es aún más directo. Él dice: “Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis (2 Tes 1:3-5).
Pablo consideraba que los Tesalonicenses, así como todos los que estaban siendo perseguidos, estaban pasando por el juicio de Dios, el cual era (o es, porque aún no se ha dado) necesario para entrar en el Reino de los cielos. El juicio de Dios es el medio para entrar en el Reino de Dios. Quizá alguno podría decir ahora, que sólo la fe es necesaria y no un juicio. Ciertamente, y la fe es lo que será probada, como se prueba el oro, para que cada quien sepa cuál era su grado de fidelidad a Dios, pero muy especialmente al Señor Jesús. Las mega iglesias entenderán en ese momento que no es cuestión de número, sino de calidad de fe.
Durante el tiempo de persecución estarán los justos y los injustos, pero hay promesa para los justos. Hay que entender que la presencia de justos e injustos se debe a que todos los muertos en Cristo, resucitarán ¿Pero habrá injustos entre los que resucitarán? Claro, porque no todo lo que diga que es iglesia, lo es. Recordemos las palabras del Señor: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:21-23). El Señor habla aquí
El juicio del que habla Pedro cuando dice: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” <1 4.17="" pedro=""> y esas palabras están precedidas por unas que dan señal del momento terrible que vivían los cristianos de la época: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese…” <1 4:1="" pedro="">. La iglesia de aquel momento vivía un estado de persecución y fuerte. Según los investigadores (el Manuel Bíblico Unger, por ejemplo página 818) señalan que esta carta de Pedro fue escrita en el año 65. Es también notorio que Unger dice que el propósito principal de la carta era el sufrimiento de los cristianos. La persecución a los cristianos fue primeramente iniciada por los propios judíos, que no habían aceptado las enseñanzas del Señor Jesús, y luego adquirió mayores proporciones cuando Roma, en la persona de Nerón, acusó a los cristianos de haber sido los causantes del incendio (año 64), dando de esa manera inicio a la persecución de los cristianos.
Pedro creía firmemente que le persecución final había comenzado, y que la misma era por causa del juicio de Dios para su iglesia. Él creía que el juicio comenzaría por la casa de Dios (es decir su pueblo, su iglesia), y que luego se extendería al resto, aunque el juicio entre unos y  otros media por lo menos mil años.
Lo que venimos diciendo es que justo en la venida del Señor todos los muertos en Cristo resucitarán, tanto los que obraron lo bueno como los que no. Y la causa o propósito de esta resurrección es el juicio por el cual tienen que pasar todos los que han creído en el pacto de sangre.  Pedro dice: “…que el justo con dificultad se salva”, lo cual demuestra no la dureza del corazón de Dios, sino lo duro del juicio. Ciertamente este ucio es una situación “in extremis”, la cual sólo los preparados podrán superar.
Es aquí donde uno se pregunta si esta iglesia ligera de los últimos tiempos, está preparada para unos momentos tan duros como los que han de venir, y de los cuales han de participar todos los que han creído. Los enemigos de Dios han logrado, si se quiere con cierto éxito, crear un parapeto que llaman iglesia, de la cual se ha hecho parte una gran mayoría. Y ellos están allí con un propósito: Confundir al creyente para llevarlo a un estado egocéntrico de triunfalismo, para que cuando llegue el momento de angustia extrema, se hallen enredados en lo que no debe ser y en lo que no deben hacer.  Por eso Apocalipsis 14 dice: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.”
Más adelante hablaremos de lo que ha de pasar en este tiempo. La iglesia protestante ha venido enseñando, y es uno de sus temas favoritos que, la iglesia no pasará por la gran tribulación. Esto fue anunciado por el Señor Jesús, profetizado por Daniel  y confirmado por Juan el apóstol. Pero, es verdad, el Señor nunca dijo que cuando los muertos resucitaran lo harían para ser juzgados, y que la resurrección y el juicio sería en medio de la gran tribulación. Sin embargo tampoco dijo que no fuese así. Es la lectura investigativa, la que nos lleva a ese resultado.
¿CONTRADICCIONES? Algunos puntos aparentemente contradictorios, no lo son tanto. Hemos dicho que algunos hablaron de la resurrección, y nos dejaron con cierta inquietud. Tales versos que hemos citado son Juan 5:28,29 (el Señor Jesús), Daniel 12: 1,2 y Hechos 24;14,15 (Pablo), en los cuales se crea cierta desesperanza por causa de que la resurrección no se presenta como un acto de triunfalismo de la iglesia, sino que en ella va implícita un juicio y castigo.
El Señor Jesús dijo que los que resuciten lo harán unos para vida, y otros para condenación. Daniel, a su vez, manifestó que los que despierten lo harán unos para vida eterna y otros para vergüenza y confusión perpetua. Y por último Pablo aseguró que en la resurrección se levantarán tanto justos, como injustos. Desde la óptica de estos tres versos, la situación no está muy clara al momento de ser levantados. Recordemos que quienes serán levantados, son los que “Murieron en Cristo”, por lo tanto es la iglesia, son los lavados con la sangre de Cristo entre quienes estarán algunos que no son buenos, y otros que sí.
Pero hay otros versos que sí son optimistas y esperanzadores, como por ejemplo Mateo 24:31(y, obviamente sus similares de Marcos 13 y Lucas 21), 1 a los corintios 15; 52 y el mismo 1 a los tesalonicenses 4:17. Por ejemplo el Señor Jesús dijo (y lo recogieron Mateo 24:31 y Marcos 13: 27) que con el sonido de la trompeta, el Hijo del hombre enviará a sus ángeles a recoger a los suyos, y acá no habla de justos e injustos, ni de mal y bien. Este verso no tiene el mismo tono de angustia que Juan 5:28,29 y es de un gran optimismo, porque anuncia que los suyos serán recogidos, para encontrarse con él y vivir así eternamente con él.
En 1 a los corintios 15:52 dice: “en un instante, en un abrir  y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados, y nosotros seremos transformados”. Notemos que Pablo acá no usa el mismo lenguaje pesimista de Hechos 24:14,15. Otro verso alegre y entusiasta de Pablo está 1 a los tesalonicenses 4: 17, que dice: “luego nosotros los que vivamos, los que hayamos  quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para salir al encuentro del Señor en el aire y así estaremos para siempre con el Señor”.
¿Qué sucede? ¿Por qué algunos versículos que hablan del arrebatamiento nos entristecen, en tanto que otros no? La explicación es esta.
Fijémonos de nuevo en 1 a los tesalonicenses 4:16,17. Allí dice: ““Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.
Las tres etapas de la venida del Señor son:
1.       La voz de mando
2.       La voz de arcángel
3.       La trompeta de Dios.
Cada una de ellas tiene su especial significado, y su momento de ejecución, prestándole atención entenderemos lo que pasa.
La primera etapa: La voz de mando.
Este momento corresponde a lo dicho por el Señor Jesús, que fue recogido por Juan y aparece en 5:28,29. Allí dice: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”. Esta es la voz de mando; es la voz de Jesús que está llamando a los suyos. Es el primer evento que ocurre. Cuando los que son del Señor oyen Su Voz, y resuciten. Recordemos que esto es necesario según dijo Pedro (1 Pedro 4:4,6), porque todos deberán ser juzgados en carne, por lo cual han de resucitar. Esta es la priera resurrección. La segunda es la de aquellos que murieron sin Cristo, la cual será para condenación (Apocalipsis 20).
Pablo dice (en 1 a los tesalonicenses 4:16) que este es el primerísimo de todos los eventos. La resurrección ocurrirá primerísimamente. El Señor emitirá su potente voz y todos los que son de él, resucitarán. Los otros quedarán muertos, esperando el momento de su juicio. Apocalipsis 20:5, 6 dice al respecto: “Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.  Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. Sobre este mismo momento dice Isaías 26: 14; “Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán; porque los castigaste, y destruiste y deshiciste todo su recuerdo”.
Pero recordemos que al sonido de la voz resucitarán los muertos en Cristo, pero algunos lo harán para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Al sonido de la potente voz de Jesús, todos los muertos (en él) serán levantados.
Acerca de que la resurrección no implica arrebatamiento podemos usar la palabra mencionada por Pablo cuando dijo: “ … y los muertos en Cristo resucitarán primero…”. El término traducido como resucitarán es anastesontai, que más bien quiere decir levantarán. Es lo que hacemos todos cuando termina nuestra noche de descanso; levantarnos de la cama. Esta palabra, por ejemplo fue usada por Lucas al escribir Hechos 12: 7; “Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos”. La palabra para levántate pronto, es anastesontai.
Lo que queremos decir es que la acción de levantarse como hizo Pedro cuando le visitó el ángel, no implica un ascenso. Cuando los muertos resuciten solo se levantarán del sueño de la muerte, pero no ascenderán. Ellos tendrán que esperar

martes, 7 de julio de 2015

LA RESURRECCIÓN Y EL ARREBATAMIENTO (Parte 1)


Recientemente leía 1 a los Tesalonicenses 4:16,17 y, de pronto, tuve una ccomprensión diferente de este par de versos. Al introducirme en la investigación comencé a descubrir una serie de elementos, que antes no tenía. Es que la mayor parte del tiempo uno solo lee, pero no indaga. La lectura es buena, pero indagar es mucho mejor. Lo que descubrí lo expongo seguidamente.
El texto dice así: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.
Leyendo este hermoso y esperanzador texto me di cuenta de algo: La resurrección y el arrebatamiento no necesariamente son eventos inmediatos; es decir que ocurran en el mismo momento. Siempre hemos creído, al leer este texto que, cuando los muertos resuciten ascenderán, y  luego los que están vivos se encontrarán con ellos en las nubes, para luego ir a la reunión con el Señor.
Pero esto no es lo que dice el texto. Para ello es necesario notar la artícula “luego”, que está al comenzar el verso 14. “Luego nosotros los que hayamos quedado…”  La inmediatez o instantaneidad que le hemos atribuido a este texto, quedaría justificada si en lugar de “epeita”que significa luego, se hubiese usado “kai” que traduce la conjunción “y”. Es decir si la acción es instantánea hubiese quedado mejor “los muertos en Cristo resucitarán primero, y nosotros los que vivimos…”  Epeita es un adverbio de tiempo y traduce “luego, después o después de eso”, dando a entender que este evento nunca ocurrirá sin que antes suceda el primero.
Lo que introduce “Epeita” es la necesidad de que primero exista la resurrección, para que luego haya un arrebatamiento; o lo que es lo mismo que el arrebatamiento no sucederá sin que antes haya una resurrección. Pero esto, a su vez, hace palpable un nuevo tema: La resurrección en sí misma no implica ascenso a las nubes. Para el ascenso requiere del arrebatamiento. En consecuencia los que resuciten deberán esperar el momento del arrebatamiento, que no necesariamente es inmediato. Los que están vivos (como dice Pablo) no necesitan resucitar para ascender llegado el momento, pero los que resuciten si deben esperar a que sea el instante del ascenso. Y los versos no dicen que es inmediato; es nuestra interpretación lo que hace que así se entienda.
Sigamos analizando. La palabra “anistemi” traduce lo que, en consecuencia, confirma la posición asumida, de que la resurrección se refiere exclusivamente al acto de despertar de la muerte, que queda resumido en una palabra: “levantarse”. Este término no involucra el ascenso a las nubes, sino sólo el salir de la tumba. Los muertos en Cristo volverán del lugar donde han estado desde que durmieron, y tomarán un cuerpo para levantarse. Hasta allí nos alcanza el término  anistémi. Esta palabra es usada en Hechos 12:7 en donde Padre es “levantado” por el ángel. Pablo también la usa en Efesios 5:14; “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo”. Como queda demostrada acá, la palabra anistemi, sólo da la idea de levantarse de los muertos.
La palabra “Proton” que fue traducida como “primero”, es un adverbio superlativo. Es decir es un caso extremo como sería “pequeñísimo”. Cuando haya alguien o algo pequeñísimo, significa que nunca habrá uno más pequeño. Proton quiere decir primerísimo, con lo cual nos lleva a entender que no habrá otro o ningún acto que vaya primero. Lo que dice proton es que el levantamiento o resurrección de los muertos en Cristo, es el primer evento que sucederá, y el arrebatamiento tendrá que esperar. Aquí cobra mucha importancia la partícula epistemi, que significa más terse u después.
¿El adverbio proton sería redundante al lado del, también, adverbio de tiempo epístemi? ¿Por qué decir que la resurrección tiene un primerísimo lugar, si más adelante se dirá que el arrebatamiento es después? ¿Por qué habría que decir que el arrebatamiento es después de la resurrección, si eso queda sobrentendido por la construcción gramatical en el griego? ¿Cuándo dice que los muertos en Cristo serán levantados en primerísimo orden, con qué se le compara? ¿Con el arrebatamiento?
La explicación a esto está en unas palabras del Señor Jesús. Él dijo: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”. El Señor está hablando acá de la resurrección, pero añade un tono triste y pesimista sobre el momento de la resurrección”.
 Algo parecido a esto escribió Daniel en el capítulo 12 (v.1,2); “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. Miguel se refiere al arcángel, quien se asume será el que apresará a Satanás, a la bestia, y al falso profeta. Esto sucederá en el final de los tiempos, posterior a o durante  la gran tribulación. Pero notemos que la resurrección que menciona Daniel, es posterior al tiempo de angustia.
Y Pablo dijo: “Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas;  teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos”. (Hechos 24:14,15). Pablo coincide con el Señor (es obvio, ¿verdad?) y Daniel en cuanto a que la resurrección es buena y necesaria, pero no asegura plenamente la aprobación. Estos 3 textos aunque aseguran la resurrección, con una sensación un tanto pesimista,  porque dejan ver la posibilidad de ser reprobado.
Per o estos tres versos contrastan con lo dicho por Pablo en 1 Tes 4:16,17 por el carácter optimista de estos versículos. Ellos no hablan de una resurrección de injustos, ni de aquellos que hicieron la malo para pasar a confusión perpetua. Igual sucede con 1 Corintios 15:51,52: ” He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados ¿Por qué existe una carácter optimista y lleno de alegría en unos versículos, y angustiante en otros?
La explicación a esto está en el mismo 1 Tes 4:16,17. Allí dice: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo…” Acá hay tres cosas: 1) la voz de mando; 2) la voz de arcángel y 3) la trompeta de Dios, y eso es lo que tenemos que considerar. El Señor dijo que todos los que están en los sepulcros oirán su voz. Entonces lo primero que ocurre es “la voz del Señor, y en ese momento se levantarán los muertos. El último evento es la trompeta, que es cuando ocurre el arrebatamiento. Entre la voz y la trompeta hay un lapso, que según Daniel corresponde a los tiempos angustiosos.
Apocalipsis 14 habla de estos momentos: El que está sentado en la nube es el Señor, porque dice que tiene semejanza con Hijo de Hombre (14:14) y en ese momento “del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura” (v.15). Este es el momento de la resurrección de los justos. Luego dice: “Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada”.
Inmediatamente después se produce la resurrección de los injustos. Asi dice: “Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda.  Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras” (V.17, 18). La voz del ángel se escucha dos veces, una para la resurrección de los justos, y otra por los injustos”. Los injustos son representados como uvas, las cuales son pisadas hasta que el líquido rojo (como la sangre), llega hasta el freno de los caballos.
Este texto de Apocalipsis 14 se encuentre precedido de unos versos que hablan, precisamente, del tiempo de angustia. Recordemos a Daniel 12:1,2: “y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. Los que despiertan para vida eterna (según Daniel), corresponden al trigo que es segado (de acuerdo a Juan), y los que son despertados para vergüenza y confusión perpetua, son las uvas. Y todo esto en tiempo de angustia.
Apocalipsis 14 dice: “Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Ap. 14:8). Este momento del cual está hablando Juan, queda perfectamente definido como el tiempo del Juicio. Es decir que la resurrección, tanto de justos como de injustos, se produce en tiempos de juicio. Aunque la resurrección es para justos e injustos, y será en tiempos angustiosos y de juicio, el tratamiento para el trigo no es el miso que para las uvas. Éstas irán a parar al lagar de la ira de Dios, para ser pisadas.
Pedro menciona este juicio en su primera carta. Debemos tener claro que, para los discípulos de Jesús, la persecución profetizada ya había llegado. Y Pedro les dice: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,  sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría (1 Pedro 4:12,13). Pedro compara los padecimientos, con la Venida del Señor, y dice que no debe ser extraño para los que la están padeciendo. Luego añade: “Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados…” Y este texto se puede comparar con las palabras del Señor Jesús en las bienaventuranzas: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo”. (Mateo 5:10,11).
Pedro sigue diciendo: “…pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” Para Pedro la persecución y problemas que confrontaba la iglesia en aquel momento, era el juicio que quizá el mismo Señor Jesús les había anunciado. Y él dice que el juicio comenzará por la casa de Dios, pero también menciona a los que no obedecen al evangelio. Es decir que ambos grupos están al mismo tiempo, y en el mismo momento, pasando por las mismas circunstancias.




miércoles, 22 de abril de 2015

¿POR QUÉ CRISTO VOLVERÁ?:


Todos lo dicen, muy especialmente la iglesia evangélica: CRISTO VIENE YA. Pero ¿habrá alguno que conozca la razón por la qué Cristo viene ya? Antes de todo hay que poder interpretar el valor del “ya”. Como corresponde a tiempo, y se puede cuantificar, tiene un valor intrínseco. Es decir 10 años, 1 año, 1 mes o 1 día. Presiento que para una gran mayoría, ese “ya”, es ahora mismo.

Aunque no quiero extenderme en esto, todos debemos tener claro que antes que el Señor regrese, algunas cosas han de suceder y una que debe estar solucionada, por ejemplo, es lo del templo. Este debe estar construido (sería el tercero) ya que el anticristo, se sentará allí: “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios”. (2 Ts 2.3,4). Presumo que el Señor Jesús, cuando establezca su reino milenial, lo hará desde ese lugar. Así que tal parece que para esos días, el tercer templo debe estar en pie, como un requisito para que el Señor Jesús regrese, cosa que en este momento no es así.

Pero sigamos adelante, y lo que nos interesa por el momento es ¿por qué Cristo ha de regresar?  La carta a los hebreos nos dice porque: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan. (Hechos 9.27-28)

Entonces, de acuerdo a esta sentencia, el Señor regresará para salvar a los que le esperan. Estoy seguro que la iglesia protestante dirá amén a esto. Mas sin embargo he entendido, luego de estudiar el tema, que la razón que origina su venida no es interpretada por igual, según las Escrituras y de acuerdo a lo que cree “su iglesia”. Para descifrar esto tenemos que comprender qué significan algunos términos usados.
LE ESPERAN PARA SALVACIÓN:
Veamos como tradujeron algunas revisiones el texto citado. La Biblia de las Américas: “ para salvación de los que ansiosamente le esperan. La Nueva Biblia de los Hispanos: “para salvación de los que ansiosamente Lo esperan. Reina Valera 1977: “a los que le esperan ansiosamente para salvación”. De acuerdo a estos textos, un estado de ansiedad impera entre los que le esperan, al momento de Su Venida. Vale entonces preguntarse si para los que dicen que Él “viene ya”, impera un estado de ansiedad, en este momento. Imagino que alguno dirá que sí, que ansía verle, y claro yo también. Pero recordemos que este estado de ansiedad es para salvación, o salud como dicen otros textos.

Buscando en el original griego encontramos que la palabra para salvación es “sótéria” que traduce “salud”, “salvación”, “saludable” “liberación” (vea Bible Hub, concordancia Strong, palabra 4991). El término “liberación se ajusta mucho mejor”. Algunos le esperan para ser liberados. La ayuda de palabras de Bible Hub, dice: “sótéria”: Salvar, rescatar”. Y añade: El rescate de Dios, el cual libera a los creyentes de la destrucción y los lleva a Su seguridad”.  Esta misma palabra es usada en Hechos 7:25, para describir la salvación que Dios daría a Israel, de mano de Moisés. Igualmente en la profecía de Zacarías se menciona a Jesús como el Salvador prometido: “Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de los que nos aborrecieron”.

Asimismo hemos investigado acerca del término: “esperan”.  Entrando en el griego, para hallar la mayor fidelidad posible, encontramos que en la porción analizada dice: “aparecerá a aquellos que le esperan”. Sin embargo hurgando acerca de la fidelidad de lo que se quiso decir, encontramos que la palabra usada para “esperan” es apekdechomenois, la cual sugiere la siguiente interpretación: “esperar ansiosamente”. (Para una revisión de lo que decimos puede usar el recurso de Bible Hub).

El término apekdechomenois es un verbo que está formado por tres palabras “apo”, “déxomai” y “ekdíkesis”, que traducen “desde lejos”, “bienvenido” y “fuera de” respectivamente. Las tres unidas podrían interpretarse como “Bienvenido” a quien viene “fuera de” o desde lejos” para que “haga separación de”, aquello que debería permanecer detrás. (Tomado de la ayuda de palabras para Bible Hub). El prefijo “apo” intensifica la raíz “dexomai” para enfatizar la idea de separación. La separación de aquello que causa el anhelo e intensifica la expectativa, por la cual se anhela la Venida. El término apekdéxomai se usa para anhelar estar muy lejos de este mundo, y anhelar la redención próxima del cuerpo.

Entendemos entonces que los que esperan su venida, lo hacen anhelantemente por causa de que su necesidad es ser sacados del mundo donde habitan, porque algo que hay en él y que les está provocando el deseo de salir. Ellos claman por su Venida, para que les libere (o rescate) y los lleve a un lugar que haga separación entre ellos, y lo que les angustia. 

PERO ¿QUÉ LES ANGUSTIA?

LA PROFECÍA DE DANIEL: La encontramos en el capítulo 7 de su libro, y particularmente miraremos lo que dice el verso 13: “Seguía yo mirando en la visión de la noche, y he aquí, con las nubes del cielo venía uno como hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de muchos días, y le hicieron acercarse delante de Él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran, su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino un reino que no será destruido jamás. Sin duda que Daniel está retratando el momento de su Venida, cuando el poder de las naciones sobre la tierra haya pasado, y toda la autoridad haya sido dada al Cordero. Este es el momento anhelado por los que le esperan. Al fin llegó! Sería la expresión adecuada. ¡Ahora hemos sido liberados (separados) de aquello que nos angustiaba!

Pero antes de esta escena que nos describe Daniel, algo ha sucedido en la tierra; ve una bestia que lo impresiona: “Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos”.  (Daniel 7:7).

Esta bestia será una forma de gobierno que perseguirá a los santos: “La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará…Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará”, (Daniel 7:23,26).

En un momento de esta historia de la iglesia, el pueblo de los santos, formado mayormente por gente que no es judía de origen, pero que ama a Jesús intensamente, será perseguida por una forma de autoridad sobre la tierra, ejercida primero por un sistema, y luego por un hombre ayudado por ese sistema, que les llevará a la angustia extrema. Daniel 12.1 dice: “y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces”. Muchas cosas han de suceder sobre la tierra durante ese tiempo, y una gran mortandad sacudirá a este planeta. Los judíos serán arrasados y exterminados en su mayoría, pero un remanente permanecerá. Ambos, tanto la iglesia como los judíos, santos para Dios, clamarán a Él por ayuda. Y Él le ayudará enviando a Su Hijo.

Isaías (el evangelista del Antiguo Testamento) escribió sobre este momento. El pueblo angustiado clamaba a Dios por ayuda, y Él dice: “Porque convertiste la ciudad en montón, la ciudad fortificada en ruina; el alcázar de los extraños para que no sea ciudad, ni nunca jamás sea reedificado. Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gentes robustas. Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra el muro.  Como el calor en lugar seco, así humillarás el orgullo de los extraños; y como calor debajo de nube harás marchitar el renuevo de los robustos. Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados. Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones. Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho. Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación. (Isaías 25:2-9)

Y el capítulo 26 continua demostrando la alegría de su pueblo, por el rescate hecho, y por no estar ya más en este mundo, donde el conflicto había angustiado a su pueblo: “En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro. Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades. Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.  Porque derribó a los que moraban en lugar sublime; humilló a la ciudad exaltada, la humilló hasta la tierra, la derribó hasta el polvo. La hollará pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos. (Isaías 26:1-6)

¿Puedes imaginar ese momento? Un pueblo sufriente, con gente que había soportado el horror de la persecución, el haber visto con sus propios ojos la muerte de sus hijos (o quizá la traición de ellos, al entregarles), el ser acusados injustamente de cargos que no eran ciertos, el ser sometidos a torturas, y crímenes sin castigo. Meses, años de aislamiento sin ver el sol, y quizá sin comer. Ver como a sus hermanos los sacaban de las cárceles de donde eran compañeros y nunca regresaban, y saber que habían muerto, siendo fieles a Jesús.
Y de pronto el cielo se descorre, y el velo es quitado y el Señor, acompañado de un séquito de ángeles irrumpe en la tierra, y los poderosos huyen despavoridos (Apocalipsis 6:15-17). Ellos lo del gobierno supra poderoso no quieren ver el rostro de Jesús, y menos el del Padre, porque saben que el fin de ellos (los enemigos de Dios) ha llegado. Jesús retorna victorioso, a poner fin a la tiranía del gobierno bestia, el que persiguió a sus santos, y por el cual estos clamaban a Él. Así dice el quinto sello: “Y clamaban a gran voz diciendo: ¿Hasta cuándo Señor, Santo y Verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?  (Apocalipsis 6:10)

Hablando de este tiempo el Señor Jesús dijo: “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis(Juan 14.3) Esta es una gran promesa.

EL REGRESO:

APOCALIPSIS 19: Este capítulo trata del Regreso del Señor Jesús, e inicia alabándole por su victoria: “Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro. Y establece que la tierra ha sido juzgada, en el gran día de su ira, por lo que al gobierno bestia ya no es más. Recordemos lo que escribió Daniel: “…miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego… y he aquí con las nubes venía uno como hijo de hombre…y le fue dado dominio, gloria y reino. (Dn 7:11, 13, 14)

La iglesia protestante asegura que el retorno del Señor Jesús, es porque viene a buscar a su iglesia antes del gobierno del anticristo. Si así fuese, entonces no habría gobierno del anticristo, porque Él vendría directamente a tomar el poder y gobernar.

Apocalipsis 19 retrata lo que pasará en el momento de Su Regreso. Allí dice: “Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: !!Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro; porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella. Otra vez dijeron: !!Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos. La gran ramera es sin duda la iglesia católica, la cual ha pactado con Babilonia la grande (los Illuminatis de la familia Rothschild), para destrucción de los cristianos y judíos. Ella es culpable de la sangre de los siervos de Dios. Al decir siervos, debe referirse a los que le sirvieron a Él, durante su peregrinaje, y no a todo el que se haga llamar cristiano. Pero Dios les ha vengado, petición que ellos mismos Le hicieron, que aparece recogida en el quinto sello.

La imagen del Retorno aparece plasmada entre los versos 11 al 16. El Señor Jesús en toda su Gloria, cubierto en sentido de protocolo y de gran ceremonial por sus ángeles, que a la vez es el ejército celestial, le enmarcan para Su Regreso. En la tierra han sucedido muchas cosas, entre ellas seis sellos y siete trompetas que han dejado al mundo desfigurado y destruido. Los cielos se han descorrido, y toda la Verdad de Dios puede ser vista. Al mismo tiempo el sonido de la trompeta (la séptima), y la voz del arcángel anuncian su llegada. El Señor trae un ropaje de color sangre, que simboliza su propia sangre derramada en la cruenta tarde de su sacrificio, y un título escrito: “EL VERBO DE DIOS”. Esto es necesario, porque le lleva a su naturaleza divina, y al mismo tiempo al misterio de que todo lo creado está contenido en ÉL, lo cual justifica su carácter Salvador. Es decir toda la creación pudo ser salvada porque él es el VERBO DE DIOS, y esto por medio de SU SANGRE. Pero solo son salvados los que sufrieron durante la tribulación y oraron y clamaron a él por salvación y rescate. Como dice Isaías 26:15, 16:” Aumentaste el pueblo, oh Jehová, aumentaste el pueblo; te hiciste glorioso; ensanchaste todos los confines de la tierra. Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron oración cuando los castigaste”.

Continua el capítulo 19 de Apocalipsis diciendo: “Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. (Ap 19:14,15). El lagar es el lugar del castigo para los que persiguieron a los santos, y las uvas son aquellos mismos. Dice Apocalipsis 14.19: “Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios.

El día del Retorno del Señor serán apresados todos aquellos que hicieron gran mortandad en la tierra, y muy especialmente en contra de los santos (iglesia verdadera y judíos) y serán derrotados por el ejército de Dios. Dice 2 de Tesalonicenses 2:9 que Jesús destruirá al anticristo con su resplandor.

En otro estudio te mostraré tdo lo que pasará durante ese timpo; pero por ahora basta, a los fines de este análisis, con saber ¿por qué Cristo regresará? Lo hará por causa de que los suyos han sido llevados hasta la desesperación, por quienes les han perseguido, hostigado, torturado, encarcelado y hasta matado. No en poco número, sino en miles de millones.

Él volverá para rescatar a sus santos, martirizados al extremo, por causa de la gran ramera y de la Babilonia la grande, quienes en una sociedad vil y cómplice, querrán instaurar un Nuevo Orden Mundial, en el cual sólo convivirían menos de 1.000 millones de personas.

viernes, 3 de abril de 2015

¿CUANDO VIENE JESÚS, EL SEÑOR?


El mismo Señor dijo que nadie sabía el día, ni la hora (Mateo 24:36) en que Él regresaría, “sino sólo mi Padre”, remató.
Pero Pablo dio un dato interesantísimo: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad”. (1 Co 15.52)
En este versículo Pablo está hablando de la resurrección y el arrebatamiento, eventos que sucederán cuando el Señor aparezca en las nubes a buscar a sus santos. Y dice que esto pasará al momento de sonar la final trompeta. Entonces tenemos un aporte interesante que nos da el apóstol. El Señor viene en la final trompeta. Es decir, la última.
Buscando en las escrituras, hallamos muchos sonidos de trompeta, pero la última está en Apocalipsis ¿Y es lógico verdad? La última trompeta forma parte de un grupo de siete que sonarán en el final de los tiempos. Estas siete trompetas que sonarán al final, forman parte del séptimo sello. Es decir que, primero serán abiertos seis sellos, que deberán suceder antes del séptimo, como es lógico. El séptimo sello es, a su vez, siete trompetas.
Qué bueno, ya sabemos. Ciertamente no conocemos el día y la hora, pero si sabemos que es a la final trompeta. La última de las siete que están contenidas en el séptimo sello. Entonces es lógico suponer que todos los eventos contenidos en los seis sellos previos han de suceder, porque aún no es el turno de la séptima trompeta. Aún más los eventos contenidos en las seis primeras trompetas tendrán que suceder, y la séptima trompeta, que es la última, deberá esperar su momento.
Pero, veamos que dicen las Escrituras que pasa en la séptima trompeta: “El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos. Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado. Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra. (Ap. 11:15-18)
¡Oh, cuán grandes son las cosas que suceden, en la séptima trompeta!
1.        Los reinos del mundo regresan a Dios, y de su Cristo
2.       Dios toma el poder y reina
3.       Las naciones se llenan de ira, por casa de que Dios toma el poder y reina.
4.      Se desata la ira de Dios
5.       Se inicia el juicio de los muertos
6.      Es entregado el galardón a los santos
7.       Los que destruyeron la tierra, son destruidos.
Y todo esto concuerda perfectamente con lo que las Escrituras dicen, en otros pasajes. Por ejemplo Mateo 24.31 dice: “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.  Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.
La iglesia evangélica enseña que el Señor vendrá a buscar a los suyos, y los que se han portado bien subirán primero, y los que no se irán en una segunda oportunidad (¿?). Aunque la venida del Señor es en dos tiempos, porque primero será el juicio de los resucitados y arrebatados, esto no implica que no se pase por los eventos de la tribulación final, o tiempo de angustias.
Hemos dicho que los seis sellos, y las seis primeras trompetas deberán cumplirse, porque es en la séptima, que es la última, cuando viene el Señor. Los eventos que ha de ocurrir en los sellos y las trompetas son:
Primer sello (Ap. 6:1,2): Llega el anticristo (cfr. Mateo 24.5; Mr. 13:6; Lc 21.8)
Segundo sello (Ap. 6:3,4): Guerras menores (no es la última guerra) (cfr.Mateo 24. 6; Mr. 13:7,8; Lc. 21:9,10)
Tercer sello (Ap. 6:5,6): Colapso económico, hambruna (cfr. M7 24.7; Mr 13.8; Lc 21.11)
Cuarto sello (Ap 6:7,8): Gran mortandad en toda la tierra (cfr. Mt. 24:7; Mr. 13:12,13; Lc. 21:11)
Quinto sello: Las almas de los asesinados por causa del Nombre de Jesús, y por el testimonio de ellos, claman a Dios por venganza.
Sexto sello: (Ap. 6: 12-14)Es el inicio del caos cósmico. Algo nunca visto, ni conocido ha de suceder.
1.        El sol se pone negro, y la luna roja.
2.       Luego miles o cientos de miles de meteoros caen a la tierra
3.       El cielo se desaparece como un pergamino que se enrolla.
Luego de esto se da inicio a las siete trompetas: Los santos que han sufrido la persecución, apresamiento, tortura y muerte oran incesantemente a Dios, y esas oraciones son añadidas al incensario de oro. Luego teniendo fuego del altar de Dios, el incensario con las oraciones de los santos es vertido sobre la tierra.
Primera trompeta: Granizo y fuego, mezclados con sangre, son lanzados a la tierra. La tercera parte de los árboles se quemó, además de toda la hierba verde.
Segunda trompeta: Una montaña ardiendo en fuego es lanzada al mar, y la tercera parte de éste se convierte en sangre.
Tercera trompeta: Una estrella del cielo, cae en la tierra, y el agua dulce se convierte en amarga.
Cuarta trompeta: El sol y l luna se oscurecen durante 4 horas cada uno.
Quinta trompeta. Primer ay: Una estrella que cae del cielo, abre el pozo del abismo, y salen los demonios a atormentar a todos los que no tienen el sello de Dios, en sus frentes.
Sexta trompeta: La gran guerra. Muere la tercera parte de la población de la tierra.
Así pues, todas estas cosas han de suceder antes de la venida del Señor, porque Él viene a la final trompeta. O sea la séptima